ESCUELA DE GIMNASIA ARTÍSTICA

En el año 2016, durante una estancia en Madrid para ser tratado de una enfermedad, el padre jesuita Camille Manyenan, asistió a un campeonato de gimnasia artística femenina. Inmediatamente comprendió que era la herramienta que buscaba para empoderar a las niñas chadianas desde su puesto como director de un colegio en la localidad de Toukra, situada a 30 kilómetros de la capital de Chad.

 

Chad es el segundo país más pobre de África. La mujer está muy por debajo del hombre en la escala social, las niñas son frecuentemente sometidas a matrimonios forzosos y la ablación continua arraigada en la cultura de muchas familias.

 

En pocos minutos el padre Camille y la organizadora del evento, Sylvia García, junto con el presidente de la Fundación Ramón Grosso se propusieron llevar la gimnasia a Chad. Al año siguiente varias niñas pasaron el verano junto al equipo de gimnasia de Madrid. En 2018 la fundación construyo un gimnasio en el colegio de Toukra. El siguiente paso soñado era becar a las cinco niñas con más proyección para que continuaran los estudios en España y acudieran a un club de alto nivel y prepararse para representar a Chad en los Juegos Olímpicos de París 2024.

 

Durante los cuatro años que restan para la cita olímpica, las niñas pasarán el periodo escolar en España formándose en el colegio y entrenando en seis sesiones de cuatro horas a lo largo de la semana. Viajarán a Chad junto a sus familias en los periodos de vacaciones. Tras los Juegos Olímpicos, regresarán a Chad para formar nuevas gimnastas y desarrollarse profesionalmente para aportar a su país..

 

La idea tuvo una buena acogida por parte del gobierno chadiano. Crearon una Federación Nacional de Gimnasia, nombraron a Sylvia García, nuestra directora de proyectos deportivos, directora técnica del equipo nacional. Así que a finales de 2019 viajaron a Madrid para firmar el acuerdo de colaboración con el Comité Olímpico Español. Así nació el equipo olímpico de Chad. Una de las cinco niñas representará a su país en los JJOO. Tras la consecución de todos los permisos pertinentes las niñas llegaron a Madrid el 4 de enero de 2020 para iniciar su aventura.

Trailer del documental El Equipo Olímpico

Sobre el terreno

He dedicado mi vida entera a la gimnasia artística y en el momento en que me encontré con este proyecto, me sentía frustrada, enfadada conmigo misma porque creía que había desperdiciado mi vida en algo que no valía la pena, la gimnasia me había decepcionado, solo veía dolor en todo lo que le rodeaba, pero Chad me enseñó que la culpa no era de la gimnasia, no era mi deporte el que hacía daño, era la forma en que se llevaba a cabo, eran errores humanos, convicciones y creencias instauradas que yo estaba decidida a romper y por lo cual cambié la forma de entrenamiento en Pozuelo. Entre todos los que formamos el equipo técnico, estamos desarrollando un sistema basado en el respeto hacia la gimnasta y su ritmo de evolución.Y eso es lo que llevamos al colegio de Chad, allí empezábamos de cero y

desde el primer momento, desde la primera vez que el Padre Camille me presentó clase por clase a las futuras gimnastas de Chad y desde el primer entrenamiento que hicimos allí, pude comprobar como mi deporte provocaba sonrisas, curiosidad, emoción, disfrute,  pude ver como esas niñas eran felices practicándolo.

Hemos pasado de unas pruebas de selección a unas niñas que no sabían lo que era una voltereta, a tener a ochenta niñas haciendo gimnasia regularmente en un gimnasio que conseguimos construir gracias a la solidaridad de muchas personas que creen en este proyecto, entrenadas por una entrenadora chadiana. Además, otras cuatro están viviendo en Madrid con maravillosas familias de acogida que les dan todo el amor del mundo y entrenando en Pozuelo bajo la dirección técnica de un gran equipo de profesionales de este deporte.

De 2016 a 2020, varias niñas han venido becadas a España a practicar gimnasia o a formarse como entrenadoras y otras, han recibido becas escolares que les aseguran la continuidad de sus estudios y por tanto esquivar ese destino que parece que tienen asignado que es el de casarse a edad muy temprana, tener cinco o seis hijos y cuidar de la casa y los animales.

Nada puede hacer que me sienta más satisfecha que pensar que al menos alguna de ellas lograran romper ese destino y se convertirá en una mujer independiente, capaz de mantenerse por sí misma, con una autoestima fuerte y con ello, ser ejemplo para muchas otras.

Es cierto que tenemos un proyecto Olímpico, trabajamos para que una de esas niñas represente a Chad por primera vez en la historia de su país y del olimpismo, en los Juegos Olímpicos de París 2024, pero lejos de la hazaña deportiva, que lo será, lo que vamos a decirle al mundo entero, es que todos somos dueños de nuestro destino y que el trabajo, la constancia y el compromiso, son las herramientas para hacerlo.

Este proyecto cambió mi vida y yo quiero que cambie la de muchísimas mujeres chadianas.

 Y como deseo final, me gustaría que el planeta despertara conmigo y asumiera la terrible desigualdad en la que vivimos y que, en lugar de mirar a otro lado, debemos poner nuestro granito de arena para equilibrarlo.

 

 

Cronología de un sueño

2016

Cuando el padre Camille nos propuso llevar la gimnasia artística a Chad para sus niñas, explicándonos, que a través de este deporte quería que se dieran cuenta de que son capaces de hacer y ser, muchas más cosas de lo que pensaban, no lo dudamos, el objetivo final merecía la pena, sin embargo, sabíamos que era difícil.

El primer viaje a Chad.

Uno de los objetivos de abrir la escuela de gimnasia artística femenina en el colegio, era dar preferencia a las niñas, en un país donde siempre son las últimas. De repente, llegaba algo inusual y atractivo en exclusiva para ellas. Esa idea nos gustó.

 

Cuando llegamos a Chad en octubre de 2016, realmente no teníamos ni idea de lo que nos íbamos a encontrar. Íbamos cegados por la magnífica luz que desprende el padre Camille, una luz que te llena de energía y que te convence de que todo es posible, 

Primeras pruebas para las futuras gimnastas.

 

La primera idea era constituir un grupo de entrenamiento con unas 15 o 20 niñas, Al final del día y con la total incapacidad emocional de decirle a ninguna que no estaba admitida en la escuela, decidimos hacer tres grupos de 25 niñas cada uno, diferenciados por niveles.

Se estableció un horario para el uso del aula/gimnasio, Se repartió material gráfico para que ellas solas pudieran practicar lo que habían aprendido en esa semana de entrenamientos con Sylvia y se nombró a un par de niñas más mayores como responsables de la escuela.

2017 /18

Cuando volvimos en 2017, ninguna de las dos mayores que dejamos de responsables seguían en el colegio, habían abandonado sus estudios.

Pero la niña chadiana es una superviviente, la escuela seguía en marcha y las niñas habían mejorado su técnica.

Algunas niñas empiezan a entrenar en España durante los veranos. Llevamos a las niñas a visitar el COE, para que se  empaparan del sueño olímpico y para que conocieran a la institución y a las personas que también les apoya desde España.

Un gimnasio en el Sahel.

En 2018 el sueño comenzó a tener forma. Construimos un gimnasio como pudimos con lo que pudimos. Una pequeña obra, pero un gran paso paso para las niñas chadianas. Teniamos un lugar de entrenamiento y pronto las clases se llenarían de esperanza y  futuro.

Las alumnas Lo cuidan y valoran como un tesoro,  porque para ellas lo es.

2019

En mayo organizamos el primer campeonato de gimnasia artística en la historia del Chad

En diciembre regresamos al COE, esta vez con los miembros del recien creado Comité Olímpico Chadiano de Gimnasia. Firmamos con Alejandro Blanco el convenio de colaboración entre los dos comités olímpicos. 

2020

En enero y con algunos meses de retraso, las gimnastas chadianas llegan a Madrid para continuar sus estudios y formarse como gimnastas de élite para representar a su país en los JJOO de París 2024

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